Tener perro en departamento en Chile: qué dice la ley de copropiedad
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Tener perro en departamento en Chile: qué dice la ley de copropiedad

31 de agosto de 20268 min de lectura

Respuesta corta: desde la Ley 21.442 de copropiedad inmobiliaria, publicada el 13 de abril de 2022, el reglamento de tu edificio no puede prohibirte tener mascotas dentro de tu departamento. Lo que sí puede hacer es poner reglas para el uso de los espacios comunes, y ahí se concentran casi todos los conflictos.

La pregunta llega siempre en el mismo orden: primero "¿me pueden echar al perro?", después "¿y el reglamento antiguo que dice que no se aceptan mascotas?", y al final la que de verdad importa, que es cómo hacer que el perro esté bien mientras tú trabajas. Vamos por partes.

Qué cambió con la Ley 21.442

La Nueva Ley de Copropiedad Inmobiliaria se publicó el 13 de abril de 2022 y reemplazó el marco que regía a los condominios y edificios en Chile. Para quien vive con perro, el punto está en el artículo 8, que enumera lo que el reglamento de copropiedad puede y no puede contener. Su letra b) deja fuera la posibilidad de prohibir la tenencia de mascotas y animales de compañía en las unidades, y en la misma línea habilita al reglamento para fijar limitaciones y restricciones al uso que esos animales hacen de los bienes comunes.

Esa doble regla es toda la historia. Adentro de tu departamento, la decisión es tuya. Afuera, en pasillos, ascensores, jardines, estacionamientos y quinchos, manda lo que la comunidad haya aprobado.

Una advertencia de método antes de seguir: acá se describe el sentido de la norma, no se reproduce su texto palabra por palabra. Si tu caso va camino a una discusión formal con la administración, pide el texto vigente y revísalo con un abogado.

Dentro de la unidad, el reglamento no decide

Tener un perro en tu departamento es una decisión que la comunidad no puede vetar. No hay quórum de asamblea que sirva para prohibirlo, porque la ley fijó ese límite al contenido del reglamento. Tampoco importa el tamaño del perro ni cuántos años lleva vigente el reglamento anterior.

Lo que sí sigue plenamente vigente son las reglas generales de convivencia: ruidos molestos, olores, daños a terceros. Un perro que ladra toda la tarde no es un problema de tenencia de mascotas, es un problema de ruido, y por esa vía la comunidad sí tiene cómo reclamar. La distinción vale la pena tenerla clara antes de la asamblea.

En los bienes comunes, el reglamento sí decide

Acá es donde la ley le entrega herramientas a la comunidad. El reglamento puede exigir, por ejemplo, que el perro circule con correa por pasillos y ascensores, que no ande suelto en el jardín, que se recojan las fecas de inmediato o que no entre a determinadas zonas. El detalle exacto depende de lo que apruebe la asamblea de tu edificio, así que la única respuesta útil es leer el reglamento propio.

Dos consejos prácticos. Primero, pide copia del reglamento a la administración antes de firmar el arriendo o la promesa, no después. Segundo, si una regla te parece desproporcionada, el camino es plantearla en la asamblea, no ignorarla. Las multas por incumplimiento del reglamento se cobran igual que los gastos comunes y no se discuten con el conserje.

Si tu reglamento todavía dice que no se aceptan mascotas

Muchos edificios anteriores a 2022 arrastran esa cláusula. Una prohibición de tener mascotas dentro de la unidad choca con lo que la ley permite hoy, y por eso lo razonable es plantearlo por escrito a la administración y al comité, pedir la actualización del reglamento y dejar registro de la respuesta. Asumir que la letra vieja sigue mandando es tan malo como asumir que ya no existe.

Perros potencialmente peligrosos

Hay una excepción que no depende del reglamento. Los perros calificados como potencialmente peligrosos siguen sujetos a las medidas especiales que establece la Ley 21.020 de tenencia responsable, y esas obligaciones se aplican también dentro de un condominio. Si tu perro entra en esa categoría, revisa lo que la ley te exige antes de discutir con el edificio, porque ahí la comunidad tiene un respaldo legal que no tiene en el resto de los casos.

El problema real no es el metraje, es la jornada

Resuelto lo legal, queda lo que de verdad determina si el perro está bien: cuántas horas pasa solo. Una jornada completa más el traslado deja al departamento vacío la mayor parte del día, y un perro joven con energía acumulada encuentra en qué gastarla. Puertas rayadas, cojines destrozados y, sobre todo, ladridos. El ladrido por aburrimiento es lo que más termina en reclamo con el conserje, y ninguna ley te protege de un vecino que lleva tres meses escuchándolo.

La salida más simple para una jornada larga es partir el día en dos. Una guardería canina cubre justamente el bloque del medio, el perro llega cansado a la tarde y la casa deja de ser un lugar donde espera nueve horas sin nada que hacer. Si estás evaluando el costo antes de decidir, la guía de precios de guardería desglosa lo que se paga en Chile y por qué varía tanto entre comunas.

Para los viajes es otro cálculo. Dejar al perro en el departamento con alguien que pasa a darle comida rara vez funciona bien si son varios días seguidos; un hotel canino o un cuidador que lo recibe en su casa le da rutina y compañía todo el día. Cada reserva con un cuidador de Petme incluye el Plan de Protección, que cubre hasta CLP $21.000.000 en gastos veterinarios.

Departamento chico, día bien armado

Lo que funciona en poco espacio es aburridamente concreto:

  • Salidas fijas, siempre a la misma hora. Un perro que sabe cuándo sale espera tranquilo; uno que no sabe, pide.
  • Una cama propia lejos de la puerta de entrada. Si duerme mirando el pasillo, va a reaccionar a cada vecino que pasa.
  • Juguetes de masticar reservados para las horas a solas. Se los das justo antes de salir y desaparecen cuando vuelves.
  • Llegadas y salidas sin ceremonia. Mientras menos evento sea irse, menos ansiedad se acumula.
  • Ventanas: si tu perro ladra a todo lo que pasa, cierra la cortina de ese lado. Es más barato que un curso de adiestramiento.

Nada de eso requiere metros cuadrados. Requiere que el día esté armado.

Cómo no terminar en la asamblea

Los conflictos por perros en edificios chilenos se repiten en tres formas: ruido, fecas y ascensores. Las tres se administran. Avisa a tus vecinos directos cuando llegue el perro, deja tu teléfono con la administración por si ladra mientras no estás, recoge siempre y no sueltes al perro en el jardín aunque el reglamento no lo diga expresamente. Si hay un carrete en el quincho, deja al perro adentro.

La ley te respalda dentro de tu unidad. La convivencia la construyes tú en todo lo demás.

Preguntas frecuentes

¿Pueden prohibir mascotas en un edificio?

No. Desde la Ley 21.442 el reglamento de copropiedad no puede prohibir la tenencia de mascotas y animales de compañía dentro de tu unidad. Lo que sí puede hacer es fijar limitaciones y restricciones para el uso de los bienes comunes, como pasillos, ascensores, jardines y quinchos.

¿Qué dice la nueva ley de copropiedad sobre las mascotas?

La Ley 21.442, publicada el 13 de abril de 2022, define en su artículo 8 letra b) el contenido del reglamento de copropiedad y deja fuera la posibilidad de prohibir mascotas y animales de compañía en las unidades. En la misma disposición habilita al reglamento para poner limitaciones y restricciones al uso que esos animales hacen de los bienes comunes.

¿Se puede tener un perro grande en un departamento?

Sí, la ley de copropiedad no distingue por tamaño ni por peso del perro. Un perro grande vive bien en departamento cuando sale varias veces al día y tiene un lugar propio para dormir. Lo que pesa es la actividad diaria y la compañía, mucho más que los metros cuadrados del living.

¿Qué raza de perro se puede tener en un departamento?

La ley de copropiedad no fija una lista de razas permitidas, así que la decisión pasa por el perro concreto y no por su pedigrí. Mira el nivel de energía, cuánto ejercicio necesita y cuánto ladra cuando se queda solo. Los perros calificados como potencialmente peligrosos siguen sujetos a las medidas especiales de la Ley 21.020.

¿Cómo tener un perro en un departamento pequeño?

Ordena el día antes que el espacio. Dos o tres salidas fijas, un rincón propio para dormir lejos de la puerta, juguetes de masticar para las horas a solas y una llegada tranquila resuelven más que cualquier metro cuadrado extra. Si tu jornada es larga, la guardería cubre el bloque del medio del día.

¿Puede el reglamento de copropiedad restringir a mi perro en los espacios comunes?

Sí. La Ley 21.442 permite que el reglamento establezca limitaciones y restricciones al uso de los bienes comunes por parte de las mascotas, aunque no pueda prohibirlas dentro de tu unidad. Por eso una regla de correa en el ascensor o de no soltar al perro en el jardín común es válida y hay que cumplirla.

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